En 1967, los doctores F. Alvarado y A. Horvath trabajaron en diferentes estudios sobre los efectos beneficiosos que una serie de plantas pertenecientes a la familia de las polipodiáceas (Polypodiaceae) podrían tener para la salud. Como en todo proyecto, se necesitaba un respaldo académico y financiero mucho mayor del que contaron en su inicio.
Tras casi una década, en 1975, ambos doctores, bajo la tutela de las Naciones Unidas, viajaron por todo el mundo en busca de ese apoyo. Desde marzo de 1975 hasta abril de 1976, Alvarado y Horvath visitaron infinidad de países e instituciones. Sin embargo, ninguna universidad, organismo ni empresa quiso darles el patrocinio y auxilio suficiente para llevar a cabo sus investigaciones. Naciones Unidas, ante la generalizada negativa académica y empresarial, también dejó de apoyarlos.
Los estudios tenían un aparente problema que provocaba incredulidad y falta de interés: los supuestos efectos beneficiosos que producían lo hacían sin causar efectos secundarios.
Fue en mayo de 1976 cuando D. Justo Puig Tró, que por aquel entonces dirigía el departamento científico y comercial de un laboratorio español, se puso en contacto con ellos. Su idea era clara: había que continuar con las investigaciones, costara lo que costara. Y no solo les brindaría el apoyo financiero y corporativo que otros les habían negado para continuar con los estudios, sino que participaría con ellos activamente en las investigaciones para que estas llegaran a buen puerto.
Los doctores F. Alvarado y A. Horvath aceptaron con ilusión la propuesta de D. Justo Puig. En junio de 1976, se pusieron manos a la obra.
1978
El doctor Horvath abandonó el proyecto. Finalmente, D. Justo Puig consiguió reunir a un grupo de amigos heterogéneo en los que se encontraban otros científicos y doctores, y con ello, unió fuerzas para poner en marcha un proyecto mucho más ambicioso junto al doctor F. Alvarado. Y así lo hicieron, pero nunca triunfó y, aunque conocemos los motivos, esta… es otra historia.
D. Justo Puig Tró y Dr. Horvarth a la salida del laboratorio 1977
Hay que destacar que D. Justo Puig Tró fue el pionero en sentar las bases para el impulso del estudio, investigación, comercialización e implementación en los mercados de los suplementos y fármacos basados en la familia de las polypodiáceas, en el extracto de Polypodium leucotomos (Phlebodium decumanum). D. Justo Puig Tró dio el estímulo preciso en los laboratorios para los que trabajó, defendiendo la idea de la importancia de este tipo de extracto en favor de la salud, ayudándoles en la creación y venta de diferentes marcas. Pero su mejor obra estaba todavía por llegar, el de toda una vida dedicada a este tipo de plantas y principios activos.
El 21 de diciembre del 2016, D. Justo Puig Tró fallece de muerte natural. Pero tres días antes quiso asegurarse de que su hijo, Raúl Puig, le prometiera a él que continuaría con su legado. Le transmitió confianza y una fuerza intensa para hacerlo. Y lo más importante, le dejó a su hijo la formulación única y exclusiva de JP Tró Extract para que todo el mundo pudiera tomarla.
D. Justo Puig Tró solía decir:
«El equilibrio de la vida es como sostener un trozo de carbón encendido entre las manos. A veces da calor; otras, quema. Al arte de aprender a sostenerlo se le llama el arte de vivir. Y mientras dediques parte de tu vida a mejorar la de los demás, descubrirás que ese equilibrio casi siempre se sostiene por sí solo.»
Nuestra empresa se llama en honor a ésta filosofía de D. Justo Puig Tró
Sí al Arte de Vivir.
SiArt sàrl SWISS COMPANY